La Propuesta Cardoso

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*Por: Fernando Henrique Cardoso

Así como las fotos de los puentes inacabados son la metáfora del desperdicio y de la corrupción, los grilletes colocados indiscriminadamente pasan a simbolizar la moralidad. “¡Ya que no rige la ley, que venga la represión!”

Esa reacción popular, aunque incomprensible, puede fomentar un caldo de cultivo que mine la democracia. Una democracia que no respeta ni cumple la ley es una planta frágil que se derrumba ante cualquier vendaval.

Hoy lamentamos con buenos motivos que en Venezuela se cierren los canales de televisión. Pero nos olvidamos que para llegar a un Gobierno de ese tipo, con popularidad pero desdeñoso de la democracia, hubo en el pasado gobiernos que no les preocupó ver que en sus manos la democracia se volviera ineficiente y corrupta, generando en el pueblo el ansia de venganza y de resultados para sus bolsillos.

De poco vale, no obstante, asistir al espectáculo y quejarnos de él. Es preciso actuar. Las direcciones políticas y de la sociedad podrían presionar en dos direcciones, ambas inhibidoras de los abusos y de la corrupción.

Primero: se impone la reforma del sistema electoral. Tan solo recuerdo argumentos conocidos. En el actual sistema de votación, la distancia entre electores y elegidos es abismal. Las elecciones son caras y no hay acompañamiento del desempeño parlamentario por parte del electorado.

El voto distrital disminuye el número de candidatos en cada circunscripción, abarata las elecciones facilitando así el financiamiento público y permite que el elector recuerde por qué candidato votó. De esa forma puede seguir el desempeño del parlamentario, penalizándolo si fuera el caso en la siguiente elección.

La objeción de que el voto distrital distorsiona la voluntad de las minorías ideológicas tiene peso decreciente como argumento, dada la urbanización y la formación de una opinión pública más diferenciada que exigirá en algunos distritos la presentación de candidatos ideológicamente comprometidos y en otros distritos le dará la victoria a candidatos procedentes de partidos ligados a causas específicas, como los verdes.

Si, a pesar de todo, el voto distrital puro pareciera inaceptable para la mayoría, caminemos hacia el voto distrital mixto. O incluso hacia la subdivisión de los estados más poblados en distritos, con cuatro, seis o máximo ocho diputados, manteniendo el voto proporcional pero disminuyendo en alguna medida la distancia entre representantes y representados. Incluso las listas cerradas de partido, que me parecen inconvenientes, rompen la promiscuidad actual y permiten responsabilizar a las direcciones de partido por los posibles desatinos.

Segundo: es preciso modificar la forma de elaboración del presupuesto de la unión, pieza básica de control democrático del dinero público. No nos olvidemos de la fórmula: No taxation without representation. En otras palabras, no puede haber creación o aumento de impuestos sino por decisión expresa de los representantes electos de los contribuyentes. De la misma forma, el uso de los recursos públicos sin transparencia y sin aceptación clara de los mismos representantes es una distorsión inaceptable. 

(…)

Debe acabarse también con las “enmiendas de bancada”, pues se han vuelto una ficción: se hacen enmiendas “cúpula” que en la práctica abrigan a varias enmiendas individuales. Como, por otro lado, en una democracia no debe dársele al Ejecutivo la prerrogativa de ser el único que defina qué hacer con el dinero del pueblo, toca al Congreso establecer prioridades y aprobar los proyectos estructurantes. Esto, en cada coyuntura, para las diversas áreas en las que se divide el presupuesto: personal, gasto corriente, educación, salud, reforma agraria, infraestructura y lo que más haya.

Las discusiones pasarán a ser sobre las políticas para el país, liberando a los parlamentarios de la función de dependientes de lujo, devolviéndoles la grandeza de su misión como verdaderos representantes del pueblo y de los intereses de la nación.

Esas medidas, por cierto, no acabarán con la corrupción, que es un desvío de conducta, de responsabilidad moral de quien la comete y no hay sistema electoral ni práctica presupuestaria que lo impida. Pero es responsabilidad de todos, principalmente de quienes tienen las riendas del poder, restringir las condiciones que favorecen la trasgresión, so pena de lenidad con el crimen.

Diario Hoy publica un artículo de Fernando Henrique Cardoso, ex presidente de Brasil, el pasado domingo 10 de junio con el título “Corrupción, votación y presupuesto”. Aunque la propuesta de su texto se refiere a la política interna de Brasil, las soluciones planteadas calzan en la realidad ecuatoriana.

Una respuesta to “La Propuesta Cardoso”

  1. www.asamblea-blog.ec » Blog Archive » La Propuesta Cardoso Says:

    […] La Propuesta Cardoso […]

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