Después de las elecciones de este 30 de septiembre, la pregunta no es si tendrá o no mayoría absoluta el gobierno, la pregunta es cómo va a comportarse esa virtual aplanadora.
Los primeros resultados presentados por los medios ecuatorianos, revelan que Acuerdo País, el movimiento oficialista, ha conseguido al menos 63 escaños, sólo en Ecuador, faltando el escrutinio de los votos en el exterior, poniéndolo a un paso de la mayoría absoluta, aún en el peor de los escenarios:
“A nivel nacional tendría 15; en Pichincha obtendría 9 asambleístas; en Guayas 9; en Azuay 4; en Loja 3; en Imbabura 2; en Carchi 2; en Cotopaxi 2; en Bolívar 1; en El Oro 3; en Zamora Chinchipe 1; en Morona Santiago 1; en Pastaza 1; en Orellana 1; en Esmeraldas 2; en Chimborazo 2; en Tungurahua 3; en Sucumbíos 1; en Manabí 4; en Los Ríos 3; y en Cañar 2.”
En esta encuesta, el resto de números se ve así:
Acuerdo País: entre 76 y 79
PSP: 18
PSC: 5 o 6
Prian: 5 o 6
MPD: 3 o 4
RED: 3
PRE: 1 o 2
ID: 1 o 2
Pachakutik: 2
Lista 25, Conciliación Nacional: 1
Lista 32, Poder Ciudadano: 1
Movimiento Uno: 2
Lista 61: 1
Con esto, se afianza el camino a la reforma como la piensa Rafael Correa y Alianza País.

Frente a este escenario, hay dos posibles salidas: Alianza País hará la Carta Correísta al estilo del Ecuador del siglo XIX o se buscarán acuerdos para redactar un texto de consenso.
1. La Carta Correísta
Tal como hizo Juan José Flores o Gabriel García Moreno, el presidente pondrá su cargo a disposición de una asamblea de sus amigos, quienes no sólo que le ratificarán, sino que lo elegirán para un nuevo período.
La mayoría redacta un texto de acuerdo a las ideas de los personajes que son “materia gris” en este gobierno: Rafael Correa, Alberto Acosta, Fánder Falconí, etc.
¿Cuáles son las líneas matrices del proyecto de gobierno?
Como ya se dijo antes aquí, las líneas generales del proyecto de Correa se pueden descubrir luego de haber escuchado las cadenas de los sábados:
![]()
El gobierno se imagina que la Constitución debe tener lo siguiente:
- Sobre organización territorial: 6 macro-regiones que engloben a las actuales provincias MAS dos (o tres) distritos metropolitanos para Guayaquil, Quito y, tal vez, Cuenca. Porque el tamaño de las grandes ciudades alterarían la equidad entre macro-regiones.
- Sobre estatuto electoral: Elección por distritos electorales (tal vez pluri-nominales, de 2-3 escaños por distrito). Financiación pública de elecciones pero fin de la financiación para gasto corriente de los partidos. Franjas publicitarias pagadas por el Estado. Elecciones internas obligatorias en los partidos.
- Mecanismos de participación ciudadana: Veedurías y presupuestos participativos, para asegurarse que todo presupuesto a futuro tenga un mínimo de populismo. En esto entraría el plan de Correa de desmontar los Fondos de previsión, que actualmente guardan los excedentes petroleros para épocas de vacas flacas.
- Centralismo: Fin de la autonomía del Banco Central, Superintendencias y Procuraduría. Todos serán dependencias del Ejecutivo. Designación indirecta de los entes de control por parte del Ejecutivo.
- Modelo de desarrollo económico: Kaynesianismo. Desarrollismo puertas adentro. Papel fuerte del Estado como controlador y como empresario. Negación de acuerdos comerciales. Fin de la dolarización.
- Reforma política: Revocatoria del mandato para TODA dignidad. Tal vez posibilidad de que el presidente pueda disolver al Congreso, pero no viceversa. Reelección inmediata, donde Correa podrá volver a ser candidato. Para esto, ver la influencia del Presidente en el proceso electoral actual.
Quizá el aspecto más controversial -o más desconocido- sea el modelo económico que el gobierno tiene en mente. En este punto, puede que los ideólogos de Alianza País se apeguen a los conceptos de izquierda que han defendido en el plano teórico como profesores de la FLACSO. La otra posibilidad sería que la lista gubernamental opte por el camino del socialista “del siglo XXI” al estilo de Hugo Chávez. Desconozco cuál de los caminos elegirá el gobierno, habrá que ver por dónde se va.
2. La Constitución de Consenso
La segunda posibilidad es que de Montecristi salga un texto realizado por las distintas fuerzas políticas representadas. Como una Constitución es nada menos que el pacto social mínimo de una sociedad, es ideal que sea adoptada por el mayor número de votos en la Asamblea. Esa idea la persiguieron los líderes de la Asamblea pasada: en 1997, PSC y DP tenían votos suficientes para aprobar, ellos solos, cualquier artículo. En lugar de ello, conversaron con la centro izquierda y permitieron aprobar varios puntos que exigía Pachakutik (justicia indígena, auto-denominación como pueblos, estado pluricultural y multiétnico, tierras comunales, propiedad comunitaria, etc.). Como resultado, casi todos los artículos de la Constitución actual fueron aprobados por casi-unanimidad. Claro, los pocos artículos votados con las justas (mitad más uno) son los más controversiales: los del modelo económico, la seguridad social, el régimen de balances entre poderes del Estado. Nada menos.
Alianza País puede aprender de esta lección y darse cuenta que, si impone una Constitución sin los votos de los demás, el trabajo hecho en Montecristi durará sólo mientras la 35 sea una lista popular. Tarde o temprano habrá otro grupo hegemónico o múltiples grupos políticos representativos. Al menos, eso debe haber en una democracia que se llame alternativa.
Hay razones para pensar que el Gobierno quiere ir por este camino, especialmente por el discurso de Correa después de los resultados. Aunque, claro, nadie esperaba que salga frotándose las uñas en la camisa folclórica.
Esto dijo Rafael Correa sobre el trabajo de la Asamblea, este 30 de septiembre:
Queridos compatriotas,
En esta noche, quisiera compartir con ustedes mi alegría porque
siento que la jornada de hoy representa y es la imagen de la tenacidad,
la vehemencia y la dignidad de todos los ecuatorianos.
Hoy se cristaliza un sueño de ciudadanos y ciudadanas por un futuro
mejor para la patria. Quedan atrás los inolvidables acontecimiento del
15 de enero, del 15 de abril, que serán registrados en la historia como
prólogos de esta gesta maravillosa de nuestro pueblo.
En aquellas ocasiones planeábamos la urgente necesidad de una
Asamblea Nacional Constituyente que hiciese posible una revolución
ciudadana original, ecuatoriana y soberana.
No podemos olvidar el júbilo popular tras la firma del decreto 002,
el 15 de enero, con la convocatoria a esta Asamblea que ahora se hace
realidad. Porque hoy la luz del amanecer democrático ilumina todo el
horizonte. Porque ahora el fulgor de la nueva patria alumbra el
destino. No podemos olvidar jamás, mientras vivamos, los ojos de
esperanza de nuestro pueblo cuando acudió el 15 de abril, con fervor y
civismo, a depositar su voto por el futuro del país.
Quisiera, por ello, felicitar al pueblo ecuatoriano por la manera
pacífica y altiva, ordenada y ejemplar, con la que se ha sellado esta
jornada histórica.
Como Presidente de la República, pero también en mi condición de
ciudadano común, deseo congratular a todos aquellos ciudadanos que
fueron elegidos asambleístas y, al mismo tiempo, recordarles la gran
responsabilidad que el pueblo ecuatoriano ha depositado en ellos.
También quiero hacer un público reconocimiento a los organismos
electorales y, particularmente, al Tribunal Supremo Electoral, por la
forma implacable con la cual se planificó, organizó y llevó adelante un
proceso tan difícil, no exento de incomprensiones y agravios por parte
de quienes, por defender intereses privados o de grupo, siguen
conjugando en pasado una historia que se ha llenado de porvenir.
Ésta ha sido una elección limpia, democrática, eficiente y
transparente, y, por ello, seguramente serán reconocidas las
autoridades electorales en el juicio de la historia.
Las proyecciones son claras. La victoria de la ciudadanía es
incuestionable. Permítanme, con el permiso de los ecuatorianos,
felicitar a los asambleístas de Alianza País por la extraordinaria
campaña que desarrollaron, a la centenas de miles de comités
familiares, baluartes del Gobierno; así como a las decenas de miles de
brigadistas, especialmente jóvenes, que, en forma totalmente
desinteresada trabajaron largas jornadas para hacer posible esta
victoria.
Este triunfo es fruto de millones de manos, mentes y corazones anónimos. A todos ellos, mi más sinceras gracias.
La mala fe quiso decir que la intervención gubernamental inclinó la
balanza. Es fácil demostrar que ciertas prefecturas y alcaldías
gastaron mucho más que lo que destinó todo un Gobierno, en estricto
apego a la ley y a la ética, para informar a sus mandantes.
Que nadie se engañe. La única diferencia es que antes era una
vergüenza identificarse con el Gobierno de turno y ahora es un orgullo
ser un compañero más de la revolución ciudadana.
Aceptamos este triunfo con suma humildad y total responsabilidad.
Sabemos que no podemos fallar y jamás lo haremos.
Como lo dijimos antes de esta histórica victoria, nos sentaremos a
dialogar con todos los grupos que busquen sinceramente sacar adelante
al país.
Pero también pedimos a cierta prensa, a los poderes económicos, a la partidocracia:
ya basta de satanizar. Basta de nmovilizar al país por medio del miedo.
Basta de querer robarnos hasta a esperanza.
Aquí nadie busca proyectos totalitarios, peor aún
extranjeros.
Somos gente buena, como la inmensa mayoría de
ecuatorianos, que lo único que queremos es una patria para todos.
Los ciudadanos y ciudadanas ecuatorianos esperamos y demandamos una
Asamblea Nacional Constituyente que recoja lo más avanzado de la
historia de las ideas, que consagre las conquistas sociales para los
grupos más vulnerables y que sea un instrumento del acuerdo y del
consenso entre los actores políticos y sociales del país.
Se requiere, en esta nueva época, de una reingeniería institucional,
de una mirada profunda y renovadora sobre aspectos sociales, laborales,
fiscales y ambientales; de un nuevo modelo de Estado que garantice el
derecho de todos los territorios a acceder en igualdad de condiciones a
los beneficios del desarrollo.
Decíamos en la mañana que, bajo la sombra tutelar de Bolívar, de
Alfaro, de Espejo y de Montalvo, de Sucre y de Manuela, el nuevo país
se levanta y, por ello, este 30 de septiembre debe ser recordado como
un día de fiesta, de celebración democrática. Es el día en que se
concretan, de manera formal, las esperanzas del cambio urgente que la
patria necesita.
“Vámonos patria a caminar. Yo te acompaño”, decía el poeta y en ese
camino nos encontraremos todos: los humildes y los pobres, los
artesanos y los trabajadores, los artistas y los profesionales, los
empresarios e hilanderas, los soldados y las madres de familia, las
profesoras y los campesinos, los montubios y los indígenas.
Sí, compatriotas, estaremos todos porque la patria ya es de todos.
Un abrazo fervoroso a este pueblo ecuatoriano, capaz de convertir en
milagro el barro, capaz de volver la oscuridad en poesía, capaz de
poner el hombro para, en la minga cívica y patriótica, construir el
país solidario y fraterno que requerimos y merecemos.
Por la patria, tierra sagrada.
¡Hasta la victoria siempre!
¿Qué crees que pase? ¿Tendremos una constitución hecha a medida o para todos los grupos políticos? ¿Cambiarán los resultados cuando el TSE aplique el sistema de asignación de escaños?






o también:



























